¿No le caben las piernas de espaldas a la marcha?




La postura de espaldas a la marcha es la que mejor protege un recién nacido en caso de impacto frontal en un automóvil.
Evita que la inercia impulse la cabeza hacia delante causando la hiperflexión de las vértebras cervicales.
Estos últimos años los últimos avances en las pruebas de laboratorio han venido a dar la razón a los países nórdicos, donde es una costumbre arraigada el llevar los niños de espaldas hasta una edad avanzada, por lo menos hasta los cuatro años.
Consecuencia de ello, los expertos internacionales han emitido la recomendación de viajar de espaldas por lo menos hasta los 15 meses de edad.




Pero a la hora de instalarlos de espaldas, muchos padres descubren horrorizados que al niño no le caben las piernas.
En este mismo blog podemos encontrar multitud de consultas de padres preocupados porque sus hijos de menos de un año no tienen espacio para colocarlas.
La respuesta es sencilla: las piernas no caben en una silla de espaldas a la marcha.
Por más que la silla sea ajustable y tenga infinidad de posiciones, al final nos encontramos con que el respaldo de la sillita toca contra el respaldo del asiento delantero.

Para los países nórdicos esto nunca ha sido un problema.
Los niños cruzan las piernas o las apoyan directamente en el respaldo del asiento trasero.
No hay casos registrados de roturas de piernas en estas posiciones.
En cambio, abundan los casos de lesiones, a menudo irreversibles, en las cervicales ante impactos frontales viajando de cara a la marcha.

Como más vale una imagen que mil palabras, os dejo a continuación una galería de ejemplos de niños que no tienen problemas para viajar de espaldas sin espacio para las piernas.
Y no dan la sensación de viajar incómodos precisamente.
Lo que van es seguros, sin duda.
























 
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