El cuarto punto de anclaje del cinturón, para mayor seguridad

Hasta los cuatro años de edad, aproximadamente, o incluso más tarde si han utilizado una silla que permite ir a contramarcha hasta los 25 kg, los niños viajan en un dispositivo de retención integral, en el que un sistema de sujeción integrado en la propia silla realiza el esfuerzo de retención del ocupante en caso de impacto. Estamos hablando del arnés de cinco puntos (el sistema que adopta la mayoría de sillas), que le sujeta los hombros para que no pueda salir despedido hacia arriba, además de sujetarle la cadera para que no se desplace ni frontal ni lateralmente, y que también dispone de un tramo de entrepierna que evita que pueda deslizarse hacia abajo.

A medida que el niño gana en peso y corpulencia, el arnés debe invertir un mayor esfuerzo para retenerlo, y el respaldo que sujeta el arnés debe ser más resistente. Pero llega un momento en el que el niño debe dejar atrás el sistema de retención integral y pasar a dispositivo no integral (el elevador con respaldo), en el que el esfuerzo de retención ya no lo hará la propia silla, sino el cinturón de tres puntos del vehículo. A partir de ahora, la misión principal del dispositivo es guiar el cinturón del coche para adaptarlo a la corpulencia del niño.

Y es precisamente cuando los niños pasan a un elevador con respaldo, cuando las lesiones en la zona abdominal se disparan de forma preocupante. Según el proyecto europeo CASPER, representan un 31% de los daños en caso de colisión frontal.

¿El motivo? Debido a los inevitables movimientos del niño durante el trayecto, el tramo ventral del cinturón suele ascender, pasando de retener la cadera a situarse peligrosamente sobre las zonas blandas del abdomen, donde podría causar graves lesiones en órganos como el hígado, el bazo o los riñones.

Estudios recientes (Conferencia IRCOBI 2013 Comportamiento y Posturas de los menores en el automóvil) confirman que los niños pasan una media de 20 minutos cada hora sentados en posturas incorrectas.

Además, hay estudios que demuestran que uno de los errores más habituales a la hora de sujetar a un niño en una silla del grupo 2/3 (o su equivalente en la normativa i-Size) es la colocación del tramo ventral del cinturón por encima de los reposabrazos con los que cuentan algunos dispositivos, lo que sitúa el cinturón directamente sobre las partes blandas del abdomen y no sobre la pelvis.

Para minimizar el riesgo de mal uso, garantizar que el cinturón de seguridad esté en la posición correcta y mejorar la protección de la zona abdominal, Britax Römer, compañía especializada en la fabricación de sillas de coche desde hace más de 50 años, no solo ha decidido prescindir de los reposabrazos, sino que también ha desarrollado SecureGuard.

Este innovador sistema añade un cuarto punto de anclaje al cinturón de tres puntos del vehículo, ubicado entre las piernas, que mantiene el tramo ventral del cinturón en la posición óptima sobre la pelvis y ayuda a evitar el efecto submarino.

Los crash tests efectuados por Britax Römer con un dummy Q6, en representación de un niño de seis años, señalan que SecureGuard reduce las fuerzas sobre el abdomen hasta en un 35% en caso de sufrir una colisión frontal, manteniendo así al niño en la posición más segura en su asiento y dándole al mismo tiempo libertad de movimiento.

El cuarto punto de anclaje del cinturón SecureGuard viene incluido en los elevadores con respaldo KIDFIX III S, KIDFIX III M, KIDFIX 2 S y KIDFIX 2 R, así como en las sillas ADVANSAFIX i-SIZE, ADVANSAFIX IV R y ADVANSAFIX IV M, cuando el niño va sujeto con el cinturón.

Actualizado a 22 de abril de 2020

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