La caducidad de las sillas de coche

Sillas de coche - 2000s

Cuando compras una silla de coche para tu hijo, buscas un dispositivo que ofrezca la máxima seguridad en el automóvil. Pero a veces las guardamos y reutilizamos para otro niño años después. Y en este punto es normal preguntarse cuándo caduca un sistema de retención infantil y si seguirá ofreciendo la misma respuesta en caso de impacto.

En primer lugar, hay que aclarar que las sillas de coche en Europa no incluyen una fecha de caducidad oficial, sino que esta la marca la homologación. Es decir, es legal utilizarla mientras que no se prohíba su uso. Y en la actualidad se pueden utilizar sillas homologadas bajo las normativas ECE R44/03 (no recomendable), la R44/04 o la R129.

Pero como decimos en muchas ocasiones, que sea legal no quiere decir que sea seguro. Por lo tanto, más que por la caducidad de las sillas, deberíamos preguntarnos por lo que podríamos denominar “consumo preferente”, es decir, el tiempo que se recomienda su uso.

La European Nursery Products Confederation (ENPC), que reúne a los principales fabricantes europeos de sistemas de retención infantil, establece la “vida útil” de las sillas de coche, que empezaría a contar a partir del primer uso, de la siguiente manera:

  • 7 años para los sistemas de retención infantil (SRI) de los grupos 0/0+ y 1 (desde el nacimiento hasta los 18 kg), según la ECE R44, o sus equivalentes en la R129.
  • 10 años para los grupos 2/3 (15-36 kg) o 1/2/3 (9-36 kg), o sus equivalentes en la R129.

Marcas como Britax Römer se adhieren a esta recomendación de la ENPC, aunque sus sillas de coche utilizan materiales con estabilizadores de UV de alta calidad para prevenir los efectos del envejecimiento.

¿Por qué fijar una vida útil de las sillas de coche?

Hay ciertos factores que llevan a establecer una “vida útil” en este tipo de productos:

  • Las normativas se actualizan regularmente para integrar los últimos avances en seguridad infantil.
  • Los productos también evolucionan, adaptándose a estas normativas e incorporando nuevas tecnologías y sistemas para ofrecer la máxima seguridad.
  • Los materiales plásticos sufren una degradación con el paso del tiempo, que puede ser mayor o menor en función de la exposición a la luz solar, los cambios de temperatura en el interior del vehículo, las condiciones de almacenamiento durante el periodo de tiempo en el que no se ha utilizado, etc.
  • Las partes funcionales de las sillas podrían no ofrecer un rendimiento óptimo debido al desgaste o a la exposición a factores externos, como alimentos, bebidas o productos de limpieza abrasivos. Es el caso, por ejemplo, del arnés.
  • Cuanto más largo sea el ciclo de vida del producto, especialmente cuando se transmite a través de diferentes usuarios, más inciertas serán sus condiciones. Es posible que el dispositivo esté incompleto, que venga sin el manual de instrucciones (lo que puede acabar en una instalación incorrecta), o que las etiquetas del modelo y de la homologación sean ilegibles, haciéndonos creer de forma errónea que la silla es adecuada para el niño. Además, es bastante probable que el producto esté descatalogado y que ya no haya recambios disponibles.

¡Ojo con los productos de segunda mano!

Es muy importante alertar sobre los riesgos de comprar sillas de coche de segunda mano, especialmente cuando no conocemos el historial del dispositivo.

Es posible que esa silla se haya visto implicada en algún accidente, lo que podría comprometer la seguridad del niño en caso de sufrir una nueva colisión. A simple vista nos puede parecer que la silla está impecable, pero el impacto puede haber ocasionado microgrietas difíciles de detectar que modifiquen la respuesta en caso de accidente. De hecho, marcas como Britax Römer recomiendan desechar la silla en caso de sufrir un accidente con una velocidad de impacto superior a 10 km/h.

Además, no sabemos qué uso ha recibido el producto por parte del anterior propietario ni en qué condiciones ha sido almacenado.

Por estos motivos, se desaconseja totalmente el uso de una silla de coche de segunda mano cuyo historial se desconoce, aunque se encuentre dentro del ciclo de “vida útil” recomendado por la ENPC.

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